miércoles, 1 de mayo de 2013

PASTEL FRESCO DE VERANO


Esta receta es muy sencilla y queda muy bien en fiestas familiares o en verano porque se come fresquito. Las cantidades señaladas son aproximadas, pues todo depende del relleno que querais poner.

INGREDIENTES:
  • 12 rebanadas de pan de molde sin corteza
  • Mahonesa
  • pepinillos en vinagre (unos 100 gr.)
  • cebollitas en vinagre (unos 100 gr.)
  • zanahoria rallada (yo la compro ya rallada en bote)
  • aceitunas rellenas de anchoa (1 bote)
  • atún en aceite (2 latas)
  • lechuga para picar (yo compro lechuga iceberg porque se corta mejor)

********************

Los pepinillos, las cebollitas, la zanahoria, las aceitunas y el atún los haces trocitos muy pequeños y los mezclas en un bol.

Poner en la base 3 rebanadas de pan de molde y la untas con mahonesa la capa superior, añades la mezcla como si fuera crema de untar, pones encima otras 3 rebanadas de pan de molde, pero esta vez la mahonesa la pones en la parte inferior y superior.

Repetir (añadir mezcla y poner rebanadas untadas por los dos lados) tantas veces como quieras, pero ten en cuenta que si haces muchas, luego al partir se caerán. Yo creo que con 3 capas es suficiente.

Finalmente pones lechuga picada muy fina por todo alrededor. (para que se pegue mejor por los lados, pon también mahonesa)

Enfriar en el frigorífico y listo.


Qué... cómo te quedó, seguro que sorprendes





lunes, 15 de abril de 2013

LAS TRIBUS URBANAS DEL MADRID CASTIZO


No es una novedad de los siglos XX y XXI, que aparezcan tribus urbanas, donde los signos exteriores identifican un tipo de vida y un comportamiento.  Hippies,  punkies, heavy metal, pijos… y un sinfín de tribus que podríamos nombrar, pero a lo que vamos… en Madrid, durante los siglos XVIII y XIX, ya proliferaban  por sus calles y barrios,  grupos con sus señas de identidad, su vestimenta y lenguaje. Su look que hoy diríamos, diferenciaba a unos de otros.

Majos y majas:
Aparecen a finales del siglo XVIII como contraposición con los afrancesados que era el estilo de la élite española bajo la influencia de la Ilustración. Eran vecinos del barrio de Maravillas, hoy Malasaña. Desempeñaban empleos gremiales y en horarios fijos: empleados de comercio, carniceros, zapateros, carpintero.  Ambos llevaban coleta recogida con redecilla en la cabeza y la mujer vestía un corpiño ajustado en tejidos ricos (casi siempre terciopelos) con escote, mangas de farol en el hombro y después ajustadas, la falda de vuelo y un mandil. El traje solía ir bordado tanto el corpiño como la falda.  El hombre llevaba camisa blanca con fajín, un pañuelo al cuello haciendo juego con el fajín y chaquetilla corta abotonada y adornada con bordados, el pantalón ajustado hasta debajo de las rodillas y medias blancas.
 Manolos  y Manolas:
Eran vecinos del barrio de Lavapiés (zona sur). Lavapiés fue la antigua judería de Madrid y Manolo porque los judíos conversos solían llamar así  a sus primogénitos (Dios con nosotros) como prueba de piedad. Ya aparecen en el siglo XIX y según Mesonero Romanos, sus oficios siguen siendo los mismos que en el siglo pasado, (zapateros, taberneros, carniceros, traperos…) ya no llevan coleta y redecilla, su traje actual (modificado por la imitación de los de Andalucía y de las clases más privilegiadas) consiste en chaquetilla estrecha y corta con muchos botones, chaleco abierto con igual botonadura, camisa bordada, doblado el cuello y recogido por un pañuelo agarrado con una sortija a la altura del pecho; faja encarnada o amarilla; pantalón ancho por abajo y media blanca; zapatos corto y ajustado. Lleva una vara en la mano y una navaja en la cintura. Ella lleva trenza, mantilla y zapato de charol.
Las Manolas eran las clásicas floreras, cigarreras y fruteras.
Chisperos y chisperas:
Eran vecinos de la zona de Barquillo (zona norte). Se les llamaba así porque eran trabajadores de las herrerías que había entonces en esa zona, por las chispas que saltaban en la fragua.
Se les calificó de extraordinarios torneros, broncistas y ebanistas, que soñaban con convertirse en toreros o conquistar con sus galanteos a nobles damas. Tenían un aire bravucón y pendenciero, pero lucharon decididamente  contra las tropas de Napoleón en la Puerta de Recoletos y en el Portillo de Santa Bárbara.

Manolos y chisperos, se enfrentaban. Los chisperos con fama de rudos y pendencieros frente a los manolos con fama de atildados. Estos enfrentamientos fueron tan famosos, que el escritor Ramón de la Cruz cuenta una de aquellas contiendas en “Los bandos del Avapiés”.








Chulos y Chulas:
También conocidas por chulapas y chulaponas. Surgió también en Lavapiés y parece ser que el nombre deriva de la palabra “chaul” (muchacho en hebreo)  La chulapa aparece por primera vez en 1839. Su forma de vestir. Ellas llevaban mantón con flecos, pañuelo en la cabeza con claveles. El chulo llevaba gorra a cuadros, pañuelo al cuello, chaleco y chaqueta entallada y pantalones abotinados. 
El chulo viene a ser una fusión de los anteriores pero con un toque de golfería que en ocasiones rondaba el mundo de la delincuencia.
Isidros: 
Isidro es sinónimo de paleto, palurdo (El patrón de Madrid es San Isidro Labrador).
Los isidros eran los hombres del campo que venían a Madrid, principalmente a la celebración de la Fiesta de San Isidro. Venían con sus paveros de ala, los trajes de pana y el refajo; generalmente llevaban los productos del campo y de la matanza para sus familiares que vivían en la capital.
El carácter de estos personajes se ha plasmado en teatro, literatura, zarzuelas, de tal manera, que ya nos resulta difícil diferenciar entre la ficción y la realidad.

domingo, 14 de abril de 2013

REAL MONASTERIO DE LA ENCARNACIÓN I. (Vista exterior)


Plaza de la Encarnación, 1. (Metro Ópera)
  
  

De todo el conjunto que podemos admirar en la Plaza de Oriente, lo único que nos queda de la época de los Austrias es el Monasterio de la Encarnación, del siglo XVII.
 

La esposa de Felipe III, Margarita de Austria, desde su infancia recibió una educación muy religiosa, que le llevó a pensar en ingresar en un convento en su Gratz natal, si no hubiera sido concertado su matrimonio con Felipe III.






La Corte se trasladó a Valladolid entre 1601-1606.
En 1606, un fraile trinitario, Fray Simón de Rojas (que anteriormente en Madrid había sido consejero y guía espiritual de los reyes), se traslada a Valladolid y se encuentra con Mariana de San José, que era una monja reformadora agustina (que estaba en Valladolid para realizar su tercera fundación –convento-). En las visitas que le hacía Fray Simón a Mariana de San José, también coincidía el jesuita Luis de la Puente. De alguna manera, la reina, a través de éstos, se enteró y se interesó por la reforma de la madre Mariana.
Mariana de San José defendía la vida contemplativa, dedicada a la oración, en un clima de silencio y austeridad, en contraposición de los conventos femeninos  que hasta el siglo XV habían sido refugio de mujeres contra las imposiciones de matrimonio, salida de una mala posición económica… pero que no tenían vocación alguna.



La Corte a vuelve a Madrid y en el Alcázar, curiosamente no había iglesia. El rey quiere crear un anexo que  sea una iglesia y  la reina quiere crear su propia fundación, y para ello a través de su confesor, se pone en contacto con Mariana de San José. Después de las oportunas diligencias, Mariana llega a Madrid en 1611.

La reina pensó que para el futuro convento de la Encarnación se podrían unir las agustinas que estaban en el convento de la Visitación (en estado ruinoso). Estas agustinas, accedieron a unirse a las agustinas recoletas  y cumplir con las nuevas normas de la madre Mariana, a cambio de un lugar más habitable. Al tiempo que los intermediarios de la reina gestionaban la venida de las recoletas a Madrid, las agustinas de Madrid se trasladaron al convento de Santa Isabel (Atocha). Cuando llegaron las recoletas, se unieron en el convento de Santa Isabel.

La cuestión es que la diferencia de pensamiento de unas y otras después de un año de convivencia, llevó a Mariana de San José y a sus seguidoras a trasladarse en 1612 a la Casa del Tesoro, hasta que se terminasen las obras del nuevo convento.

El edificio se construyó en el lugar que ocuparon las casas de los marqueses de Pozas, muy cercano al Alcázar. Esta cercanía fue lo que llevó a la elección del sitio. Felipe III colocó la primera piedra, acto que se hizo con gran solemnidad. Meses más tarde, el 3 de octubre de 1611, murió la reina sin haber visto terminada esta obra en la que tuvo tanto empeño.

El 2 de julio de 1616, día de la Visitación fue inaugurado el monasterio y su iglesia, con gran magnificencia y con fiesta durante toda la jornada. El trayecto desde el Alcázar (que iba desde la casa del Tesoro) se adornó con ricas tapicerías. El rey entró en la casa del Tesoro a las seis de la tarde, acompañado de la familia real y de la corte. En la procesión se agregaron los clérigos y religiosos. El patriarca de las Indias, Diego de Guzmán, más los obispos y arzobispos acompañaron al Santísimo Sacramento. Por la noche hubo gran festejo con fuegos y luminarias. Al día siguiente los reyes fueron a comer al convento. La fiesta continuó hasta el día 6 en que se celebraron las exequias de la reina Margarita.

Felipe IV mandó construir entre el Alcázar (concretamente desde la Casa del Tesoro) y el monasterio, un pasadizo, para que la corte no tuviera que "pisar la calle". Este pasadizo estaba decorado con infinidad de cuadros, e incluso, fue el origen de la Biblioteca Nacional.



Todo el conjunto quedaba aislado del resto de la ciudad. Por esa ventana estaba unido el pasadizo al convento.


No era fácil entrar en el Convento de la Encarnación. Uno de los requisitos de la futura novicia era que tenía que saber leer y escribir, limpieza de sangre... además, La priora era la encargada de examinar el espíritu vocacional de la solicitante, luego se llevaba al consejo rector y una vez probado el talante, se elevaba al rey la petición de entrada. Con estos requisitos es de suponer que sólo podían entrar mujeres de alto linaje.

Este monasterio, es uno de las 5 fundaciones reales que actualmente hay, es decir, el monarca, se comprometía a crear y mantener el edificio así como a velar porque que la comunidad religiosa contara con todo lo necesario. Por su parte, las comunidades religiosas tenían el deber de rezar por la salvación y eterno descanso del rey y toda su familia.

Los arquitectos que intervinieron en el monasterio fueron Fray Alberto de la Madre de Dios en su construcción (1611-1616) y Ventura Rodriguez en su reforma (1755-1767).


La fachada de la iglesia, modelo del barroco del siglo XVII, y que veremos repetida en muchas otras iglesias. Es de piedra, a diferencia del resto del conjunto que es de ladrillo y pedernal. La iglesia está precedida por un patio exterior que se cierra a la vista con una verja.

La fachada es rectangular dividida en tres planos. El primero tiene un pórtico de tres arcos, el central más ancho y alto que los laterales. El segundo, dos ventanales enrejados y entre ellos una hornacina con un relieve de "La Anunciación", realizado en mármol por el escultor catalán Antonio de Riera, hacia 1617.  En el tercer plano, una ventana central y a los lados los escudos de la reina fundadora. Remata la fachada un frontón triangular con la cruz y las bolas de piedra.

En 1734, con el incendio del Alcázar, la comunicación que había con el monasterio, quedó interrumpida.

El Huerto de la Priora de la Encarnación, situados en el lugar que hoy ocupan los Jardines del Cabo Noval, fueron expropiados entre 1809-1810, cuando José I, ideó crear una gran plaza al este del Palacio Real.

Con la desamortización de 1836, las monjas fueron exclaustradas y volvieron al convento después de 5 años.

Es a partir de 1965 cuando el monasterio es abierto al público. La titularidad es de Patrimonio Nacional, que compagina el horario de visitas con la vida monacal de las pocas monjitas que quedan.

Un dato a tener en cuenta para los novios con planes de boda: el interior de la iglesia es espectacular, pero desgraciadamente, sólo se pueden casar miembros de la Familia Real Española y Grandes de España, mediante el permiso de S.M, el Rey.

jueves, 4 de abril de 2013

DE MADRID AL CIELO


DE MADRID AL CIELO...y en el cielo, un agujerito para verlo.

Esta expresión la utilizamos mucho los madrileños cuando queremos señalar que estamos muy orgullosos de nuestra ciudad.

Su significado literal es que aunque uno muera, necesita el  "agujerito"  para seguir disfrutando de Madrid, aunque muchos madrileños lo utilizamos como coletilla para definir la forma de vivir y su calidad de vida.

Historia: esta frase se hizo muy popular a finales del siglo XVIII, a partir de las reformas que introdujo Carlos III en Madrid, y que desde entonces, Madrid ha ido creciendo hasta equipararse con otras grandes capitales europeas sin olvidar sus tradiciones.


¿Quién fue el autor de esta frase? hay quien afirma que la dijo la beata María Ana de Jesús, aunque lo más probable es que su autor fuera Luis Quiñones de Benavente, autor del Siglo de Oro español, que en su obra "Baile del invierno y verano", en su cuarto verso dice:
«Pues el invierno y verano
En Madrid sólo son buenos
Desde la cuna a Madrid
Y desde Madrid al cielo»

En cualquier caso, esta frase ha servido de slogan para Madrid en 1992 cuando fue capital europea de la cultura, y ha sido título de canciones y de una película.

    

Y sobre Madrid, han escrito los grandes como Tirso de Molina, Góngora, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Larra, Dámaso Alonso... y un sin fin de autores que sería imposible de nombrar.

 "Para pasar revista al bello sexo madrileño, es necesario ir al Prado... Pero el Prado es el paseo más famoso, no el más hermoso ni el más grande de la ciudad. En la prolongación del Salón, pasada la fuente de Cibeles, se extiende como unas dos millas el paseo de Recoletos, limitado a la derecha por el risueño barrio de Salamanca, el barrio de los ricos, los diputados y los poetas; y a la izquierda por una larguísima cadena de palacetes, mansiones, teatros y edificios nuevos pintados de vivos colores. No es un solo paseo, son diez, uno junto a otro, y cada uno más hermoso que el anterior...". (Edmundo de Amicis escritor italiano, 1872.)

miércoles, 3 de abril de 2013

MADRID, 9 MESES DE INVIERNO Y 3 DE INFIERNO


Eso reza un dicho popular, pero como todo dicho... es una exageración.

La razón es que Madrid se halla a 655 metros de altitud sobre el nivel del mar y por ello  es la capital europea más alta. Está situada en una meseta rodeada  por la Sierra de Guadarrama, que le proporciona vientos fríos en invierno que barren su contaminación. 


 Pero ¿cómo es su climatología?

Primavera: pues es imprevisible. Podemos tener un día soleado y al día siguiente frío y lluvia. Como tenemos cambio de horario a finales de marzo, los días ya son más largos y podemos disfrutar de los paseos y las terrazas de los bares. Nos encanta salir de casa.

Verano: Hay intenso sol y calor.  La segunda quincena de Julio y primera quincena de Agosto podemos llegar en las horas centrales del día a los 40 grados, así justificamos la siesta. Cuando empieza a anochecer salimos a los parques, las terrazas... a disfrutar del fresquito. Por eso hay tanto ambiente en las calles por la noche.


Otoño: No hace mucho frío todavía. Los días son agradables y las temperaturas suaves. Los días se hacen cada vez más cortos, así que aprovechamos desde mediodía hasta el anochecer para hacer vida social, porque cuando anochece, ya hace "rasca" (frío).

Invierno: Es seco y frío y por la noche se producen heladas. Disfrutamos durante el día de la luz y cielos azules sin nubes, pero anochece a las seis de la tarde, así que a resguardarse del frío  De vez en cuando nos sorprende alguna nevada que con la contaminación y los coches es difícil que "cuaje". Pero cuando llega, es una fiesta.


El problema es la publicidad que se da a España de su clima. La España de Sol, toros.... bueno pues yo he visto en la Gran Vía de Madrid, en pleno invierno a la 9 de la noche y con un frío "de narices" a americanas vestidas con sandalias y camisetas de tirantes... bien porque iban vestidas para ir de fiesta, pero un abrigo para la calle, la bufanda y los guantes no sobran.
De cualquier manera, si se viene a Madrid, salvo en contadas ocasiones, la luz y los cielos azules están asegurados. Si es invierno uno se abriga y si es verano se evita el calor de mediodía con la sangría, la sombra de las zonas ajardinadas (que hay muchas) y la siesta.

martes, 26 de marzo de 2013

BASÍLICA DE SAN FRANCISCO EL GRANDE


Plaza de San Francisco, s/n. (Metro Latina)


Cuenta la leyenda que San Francisco de Asís, después de su peregrinaje a Santiago, pasó por Madrid (entre  1213-1215, ó 1217, la fecha exacta no se sabe).

Estando en Madrid, se le ofreció terreno, y construyó una choza donde habitar con sus compañeros, a la salida de Puerta de Moros, muy cerca de la ermita de  Santa María.






Posteriormente, sus discípulos, ayudados por las limosnas, construyeron un nuevo convento, igual de pobre pero más amplio llamado “Cuarto Viejo”, el cual subsistió hasta 1617.

A finales del siglo XIV se reconstruyó Santa María, dándole mayor amplitud.  El convento y la iglesia fueron con el tiempo objeto de numerosos cambios y reformas.  Existía gran fervor a esta congregación entre las familias ilustres de Madrid, como los Vargas, Lujanes, Luzones, Ramírez… quienes se hacían enterrar en este lugar. La iglesia llegó a tener 25 capillas con 41 altares. 


La notoriedad de  la iglesia, el gran número de frailes que formaba la comunidad, y la construcción poco estable a causa de los terrenos, llevó a los franciscanos a levantar una nueva iglesia. Carlos III, apoyó el proyecto, porque también quería un gran  templo, ya que Nuestra Señora de Atocha, se quedaba pequeño. 

Así que en 1760, fue derribada, destruyendo todos los testimonios de valor histórico y mérito artístico.
Se presentaron 2 proyectos, uno de Ventura Rodríguez (más ostentoso) y otro de Francisco Cabezas que era un fraile franciscano (más austero y acorde a las reglas de la orden). Se decantaron el por segundo.

El proyecto era una amplia rotonda para el espacio interior, cubierta por una grandiosa cúpula. Se empezó la obra en 1761. Después de haber elevado los muros de la rotonda hasta la cornisa, se presentaron dificultades para la construcción de la cúpula, hecho que aprovechó Ventura Rodríguez (que estaba furioso porque no se eligió su proyecto) para declarar (junto con otros miembros de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando que fueron presionados por éste) que los muros eran débiles para soportar la cúpula.

La polémica duró 7 años y Cabezas desesperado, abandonó la dirección de las obras. Continuó  Antonio Plo que construyó la cúpula, pero también tuvo que abandonar ya que era maestro de obras de formación gremial y no arquitecto.

Finalmente, los franciscanos desesperados, pidieron ayuda a Carlos III, que encomendó a Sabatini acabar el templo, incorporando éste la fachada principal y las dos torres que la coronan.  La obras  finalizaron en 1784.


El edificio ha sido testigo de numerosos acontecimientos históricos:
  • En 1808, José I, quiso destinarlo a Salón de Cortes (proyectando incluso un viaducto, desde el Palacio Real hasta la basílica, que no se construyó entonces).
  • Fue convertido en Hospital en 1812.
  • En 1836, con la desamortización de Mendizábal, el convento fue exclaustrado y la iglesia cerrada.
  • En 1838, el convento se convirtió en dos cuarteles: de Infantería y de Prisiones Militares, siendo conocidos como cuartel de San Francisco y cuartel del Rosario..
  • En 1869, ya hicieron del templo un «panteón nacional» donde fueron trasladados «con gran pompa», los restos mortales de 14 personajes: Gravina, Ventura Rodríguez, Calderón de la Barca, Quevedo, Gonzalo de Córdoba y Garcilaso, entre otros. Al cabo de cinco años, el proyecto fue abandonado y los personajes ilustres devueltos a sus lugares de origen.
  • En 1879, Cánovas impulsó su reforma y restauración, se decoró el interior en 1884. Aún sin estar finalizadas las obras, la nueva iglesia fue inaugurada y abierta al culto en 1889. 
  • En 1926, Alfonso XIII devolvió el templo a los franciscanos.
  • En 1961, el convento fue derribado para construir la Gran Vía de San Francisco que une Bailén con la Puerta de Toledo. 
  • En 1962 Fue declarada por Juan XXIII, basílica menor y ese mismo año quedó bajo la advocación de Nuestra Señora de los Ángeles, tras una nueva consagración. 
  • A lo largo del siglo XX, fueron numerosas las reformas y rehabilitaciones, (impermeabilización del emplomado de las cubiertas y la cúpula, la restauración de los frescos del domo… en 2006, se retiraron los andamios del interior). Las capillas laterales están sin restaurar. 

Cabe destacar también que cuando Felipe II convirtió Madrid en capital, al convento se le nombró custodio de los Santos Lugares conquistados por los cruzados, ya que San Francisco fue a Tierra Santa a visitar los Lugares donde Jesús nació vivió y murió. En recuerdo de esta piadosa visita suya, los franciscanos están encargados desde hace siglos de custodiar los Santos Lugares de Tierra Santa.

Hablemos de la Basílica:


Es de planta circular con vestíbulo y ábside. La cubierta se resuelve con una gran cúpula y tiene 6 pequeños domos, tres a cada lado, que son las capillas que se pueden ver al entrar al interior.


La cúpula: tiene 33 metros de diámetro y es la tercera de mayor diámetro de la cristiandad (el Pateón de Agripa en Roma mide 43,4 m y la de San Pedro del Vaticano 42,5 m. Es más grande que la cúpula de Santa Sofía  31,8 m en Estambul y la de San Pablo con 30,8 m en Londres).

Fachada principal: tiene dos cuerpos, rematados por un frontón triangular que está adornado con la cruz de Jerusalén en el tímpano y por encima aparece el escudo franciscano y una corona real. Sobre la balaustrada hay 4 estatuas de piedra representativa de santos. La fachada está presidida por una torre en cada extremo con chapiteles, coronados con veletas.

Vestíbulo: hay siete puertas, que permiten la entrada al reciento, de madera de nogal americano. Están talladas con diferentes escenas bíblicas, en las 3 puertas centrales está Cristo crucificado con la Fe y la Esperanza a sus pies y a ambos lados los dos ladrones del Calvario.

Interior: Nada más entrar, impresiona la suntuosidad del interior. La mirada se desvía hacia la cúpula que tiene como tema central a Nuestra Señora de los Ángeles y muestran diferentes escenas de reyes y santos rindiendo pleitesía a la Virgen, dispuestas en ocho grandes secciones, separadas entre sí por ocho grandes molduras que se cruzan en la linterna. Entre los arcos están pintados sobre madera (haciendo relieve) los 12 profetas (Jacob, Moisés, Aarón, Gereón, David, Salomón, Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel, Habucuc y Zacarías).

A ambos lados de la entrada hay 2 pilas de agua bendita, de mármol blanco, en forma de concha y sostenidas por 3 angelotes de bronce y rematadas por un querubín.

A los lados del presbiterio, están dos púlpitos también de mármol blanco de carrara,  los tornavoces están montados al aire que pesan más de 3 toneladas cada uno.

Entre las arcadas que dan a las capillas, tenemos las esculturas de los 12 apóstoles labradas en mármol blanco de carrara que miden más de dos metros y medio cada una.

En el altar mayor, se alzan las estatuas de los cuatro evangelistas, parecen de bronce, pero son de madera pintada. La sillería de nogal, pertenecía al monasterio de Santa Mª del Parral (Segovia). Las pinturas del muro absidal, están divididas en 5 paneles, en los que aparece San Francisco en varios episodios de su vida.

El coro: situado en la parte superior del vestíbulo. Su órgano tubular fue realizado en 1884.

Las Capillas:

Capilla de Carlos III: Al lado del Evangelio. La imagen que preside el altar de es Ntra. Sra. Del Olvido. La pintura central representa a Carlos III, arrodillado, presenta a la virgen el collar de la orden de su real fundación.  En el muro lateral, la Virgen del Carmen, y en su derredor, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, San Andrés Corsino, San Franco de Sena y Santa Catalina. En el otro lateral la pintura representa la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción.











Capilla de las Órdenes Militares o de Santiago: El cuadro central recuerda la aparición del apóstol Santiago a los soldados españoles en la Batalla de Clavijo. Bajo  el cuadro, están las cruces de las cuatro órdenes militares. En un lateral San Juan Bautista bautizando en el Rio Jordán.













Capilla de San Bernardino de Sena: o de Goya, ya que su cuadro preside el altar. Representa a San Bernardino, predicando al rey don Alfonso de Aragón, rodeado de magnates de su corte napolitana. Goya pintó este cuadro cuando aún era joven, y se cree que es su autorretrato el joven que aparece en el ángulo derecho.  En un muro lateral está la aparición de la Virgen a San Antonio de Padua. El otro muro contiene la pintura que está basado en la visita de San Buenaventura a la Basílica de Padua.


Carlos III, convocó un concurso de pintura de los que se presentaron 7 pintores. Entre ellos Goya y Bayeu, su cuñado. Carlos III, al ver los cuadros dijo que no le había gustado ninguno, aunque el menos feo era el de Goya y el más feo el de Bayeu (motivo que satisfizo a Goya, ya que era una especie de revancha hacia su cuñado que tanto le hizo padecer con las pinturas de la Basílica del Pilar de Zaragoza. Debía de ser tan malo el cuadro de Bayeu, que ni siquiera está expuesto). Estos cuadros fueron realizados en tela, a diferencia del resto de las pinturas de la Basílica, que son murales y 3 están expuestas en esta capilla y las otras 3 en la capilla.









Capilla de San Antonio: San Antonio de Padua preside el altar. El cuadro central es una Purísima,  en un muro lateral, el cuadro del abrazo de Santo Domingo y San Francisco en Roma; en el otro lado la sagrada familia en Nazaret (de las pocas imágenes que San José lleva al niño).




Capilla de  Ntra.   Sra. De las Mercedes: el altar está formado por mármoles de distintas clases.    El sagrario es de plaza maciza.   El cuadro central representa a la Virgen María y al Niño Jesús. En un muro lateral representa la  aparición de la Virgen  y el  Niño a San Antonio.













Capilla de la Pasión o del Sagrario: de estilo bizantino. El muro central representa la crucifixión en el calvario. Un muro lateral tiene el entierro de Jesús y el otro el Sermón de la montaña.
Antesacristía, sacristía y sala capitular: una puerta de dos hojas, situada en uno de los ángulos de los pasillos del claustro da entrada a la antesacristía, sus paredes están decoradas con cornucopias y otros adornos.  La sacristía, posee una cojonería enriquecida con 22 espejos. Sobre el dintel de una puerta hay una hornacina con una imagen de bronce de San Francisco. A lo largo de los muros pueden contemplarse 12 cuadros con la figura de los apóstoles. La bóveda representa la coronación de la Virgen. Otra puerta, nos conduce a la sala capitular en la que hay una sillería perteneciente al Monasterio del Paular y el techo está adornado con pinturas alegóricas a la Fe, la Esperanza y los escudos de la orden franciscana y Tierra Santa.

Pinacoteca: Se hallan expuestos en los pasillos del claustro que bordean la capilla mayor. Son pinturas en su mayoría realizadas entre los siglos XVIII y XIX y hay un total de 51 cuadros.







TEATRO REAL


Pza. de Isabel II s/n  (metro Ópera)


La historia se remonta cuando Felipe II trae la Corte a Madrid. Se ordenó la construcción de una fuente pública para abastecer de agua a la población junto a una de las puertas de la muralla cristiana, la puerta de Vanaldú.

Esa zona, la que hoy conocemos como la Plaza de Isabel II (Ópera para todos los madrileños) era un terreno empinado, con barrancos formados por el “arroyo del arenal”, que discurría por la actual calle del Arenal y continuaba paralelo a la muralla hasta llegar al río Manzanares. Además este terreno tenía multitud de acuíferos que se aprovecharon para hacer una fuente.

En un principio la fuente era sencilla, con un solo caño, situada junto a un gran peral, de ahí su nombre, pero como todo, según las necesidades de la población, la fuente se fue reformando, hasta que Juan Bautista de Toledo (arquitecto de El Escorial) diseña una fuente con 6 caños y un gran pilón y estaba separado del arroyo del Arenal mediante un pretil (muro pequeño). Los excedentes de agua se aprovechaban en un lavadero que tenía un total de 57 pilas. 



Este punto, entre aguadores, lavanderas, animales abrevando… fue un lugar de reunión de los madrileños y un lugar excepcional para las compañías de teatro ambulante.

En 1663 el ayuntamiento vendió el lavadero, a causa de los conflictos que le suponía su arrendamiento.

Felipe V, que reinó en España desde 1700, era un hombre educado en la corte de Francia, acostumbrado a las fiestas, representaciones, bailes… mandó llamar en 1703 a la compañía Italiana de Bartoli, para que hiciese  representaciones en los corrales de comedias y les concedió durante 3 meses el usufructo del Coliseo del Buen Retiro. Estos representaban obras con una mezcla de recitado, canto y baile. Tal fama alcanzó esta compañía, que en 1708, el Ayuntamiento de Madrid le otorgó permiso para construir un teatro en el solar de unos lavaderos públicos conocidos como “Los Caños del Peral”.

Así es como Bartoli, construyó un pobre teatro, (algunos cuentan… “cuatro tablones y clavos”), que fue el primero que hubo en aquel sitio. Este teatro se dejó de utilizar en 1725.

Uno de los más grandes cantantes del siglo XVIII, Farinelli, fue llamado por la reina para curar a Felipe V de su “depresión melancólica”  y tanto es así, que el rey mandó a Scotti construir un edificio de nueva planta … “con el motivo de venir a la Corte una compañía de cómicos italianos para hacer sus óperas en los Caños del Peral”. Las obras empezaron en 1737 y la primera representación fue el 9 de febrero de 1738.




El funcionamiento del teatro se supedita principalmente al apoyo de la Casa Real, que es irregular, lo que provoca sucesivos periodos de cierre. Otras veces, el teatro se utilizó, no para funciones de ópera, sino para bailes de máscaras según el gusto francés.

Con el reinado de Carlos IV, a partir de 1788, el teatro conoce un relanzamiento como sede operística de Madrid. En 1799 se ordena que todas las obras representadas en España lo han de ser en español y por actrices y actores españoles.

A partir de la Guerra de la Independencia, el teatro suspende sus actividades y en 1810 se cierra porque se teme su derrumbe. Finalmente es demolido en 1817, ya que hay un nuevo proyecto de teatro integrado en la Plaza de Oriente y ocupa parte del solar de este antiguo teatro.


Con el escombro procedente del Coliseo y de otras demoliciones aledañas se asoló la plaza y la fuente de los Caños del Peral quedó allí enterrada.
Con la remodelación de la Plaza de Oriente, Fernando VII, promovió la construcción de un nuevo Teatro de ópera. En 1818 mientras el arquitecto González Velázquez se encargaba del movimiento de tierras y nivelación de la plaza, el arquitecto Antonio López Aguado  que proyecta el Teatro, comienza las obras.
El diseño, ajustado al entorno de la Plaza de Oriente, era de un edificio en forma hexagonal irregular (en  vista aérea parece un féretro) cuya fachada principal miraba al Palacio y la posterior hacia la Plaza de Isabel II.




La escasez de fondos de la Casa Real, hizo que las obras sufriesen numerosos parones, hasta que finalmente, por Real Orden de 7 de mayo de 1850, el gobierno encargó al arquitecto Francisco Cabezuelo la terminación de las obras y el edificio pudo ser inaugurado por la reina Isabel II 6 meses después, con el estreno de la ópera La Favorita de Donizetti.




El interior del teatro tenía una capacidad para 2800 espectadores, distribuidos en 4 órdenes de palcos y la platea, siendo el escenario uno de los más grandes que se habían construido en Europa. Para realizar la armadura de la techumbre, se tuvo que talar un bosque entero de pinos. Había dos salones de baile, tres salones de descanso, una confitería, un café, un tocador y un guardarropa. Todas estas comodidades se habían copiado de grandes teatros europeos como el San Carlo de Nápoles o La Scala Milán.
En el siglo XIX, el teatro ha tenido muchos altibajos: temporadas con gran asistencia de público, otras con estrepitosos fracasos, la gestión en manos privadas… que solían abandonar su administración tras sufrir grandes pérdidas.  Sin embargo en el último cuatro de este siglo, se presentaron las voces más prestigiosas del panorama europeo.
Durante el siglo XX el teatro ha tenido numerosas vicisitudes.
A partir de 1916, los ballets rusos visitaron el teatro, con gran éxito.
En 1925, aparecieron unas grietas en la estructura del edificio, unos opinaban que eran consecuencia de la construcción de la línea de metro 2 y otros por el curso de aguas subterráneas que discurrían junto a la cimentación.  Se cambió el antiguo armazón de madera por una estructura de hormigón armado, y a la vez se triplicó el espacio útil con la creación de espacios bajo la rasante.
Durante la Guerra Civil, convirtieron el teatro en un polvorín, quedando práctimante ruinoso. Se planteó su demolición.
Franco, decidió transformarlo en una sala de conciertos, Real Conservatorio de Música y Escuela de Arte Dramático, y construir otro Teatro de Ópera en distinta ubicación. Las obras se encargaron a González Valcárcel, que recibió en numerosas ocasiones la orden expresa desde el Ministerio de cegar con cemento el foso del teatro para inutilizar definitivamente el Real como Teatro de Ópera. Gracias a su decisión de no hacerlo, se ha podido recuperar posteriormente el Teatro. Se abrió en 1966 .
En 1979, el Gobierno decide construir un Auditorio Nacional de Música de nueva planta y reconvertir el Teatro Real en teatro de ópera. Las obras se encargaron al arquitecto Valcárcel y no pudieron empezar hasta 1991. Al poco tiempo de empezar las obras muere Valcárcel a pie de obra y se hacen cargo del proyecto su hijo Jaime González Valcárcel y Miguel Verdú. Posteriormente un nuevo arquitecto Francisco Rodriguez Partearroyo se hace cargo de las obras modificando radicalmente el proyecto original.

Los planes de Partearroyo, se preocupan más por la acústica del coliseo, permiten un mejor aprovechamiento del espacio con la creación de salas de ensayo y espacios para uso administrativo. También incorpora una de las mejores maquinarias escénicas que había disponible en el mercado. Actualmente el escenario del Teatro tiene 18 plataformas con movimiento vertical y cuatro con movimiento horizontal, lo que permite tener montadas varias escenografías al mismo tiempo.



 El interior del Teatro se rehabilita completamente y después de 7 años de obras se convierte en uno de los mejores teatros de ópera de toda Europa, sobre todo por su carácter, aforo, casi 2.000 localidades, calidad técnica, esplendor y programación.




En 11 de octubre de 1997 se reinaugura el Teatro Real de Madrid con un programa genuinamente español: la opera La Vida es Breve y el ballet El Sombrero de Tres Picos ambas de Manuel de Falla.

La gestión del Teatro corresponde a la Fundación Teatro Lírico. El Patronato de esta Fundación lo componen el Ministro de Cultura del Gobierno de España, La Comunidad Autónoma de Madrid y el Subdirector General de Música y Danza del Ministerio de Cultura.

Actualmente en  sus nueve plantas alberga: